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DEL CONFLICTO A LA ESPERANZA. Septiembre 11 al 15 de 2016

La convocatoria del  Canal Regional , se llamó inicialmente Tierra de Mártires, horror de horrores, como si ya no fuera bastante todo lo que ha padecido esta región con el conflicto, como dicen los que les gusta llamar a las cosas de otra manera, o con la guerra, como me parece a mí que debemos llamar lo que ha padecido el país, no en los últimos 50 años, como dicen los que les gusta llamar las cosas de otra manera, si no 60, como digo yo.

Llamé a una gestora de una de nuestras empresas contratistas  y le pedí el nombre del profesor que había llevado el sonido a la inauguración de la Escuela Galgos, en Ituango,  Luis, me dijo que se llamaba, me puse en contacto con él y le dije que necesitaba una persona allá de ese Municipio  que hubiera hecho parte de la guerra, y de inmediato me dijo Laura Patricia * , “ ella ahora trabaja con la ACR, Agencia Colombiana para la Reintegración” , me dijo el profe .

Hablé con ella, y me dio cita para el día siguiente en su oficina, me fui vestida lo más hippie que hallé en mi closet y me encontré con una linda chica, vestida elegantemente, botas de bossi y chaqueta fashion, fashion, fashion. Me  habló con soltura, me ofreció café y nos tardamos como 4 horas en esa primera entrevista, al final deseó que nos ganáramos la propuesta para el Canal y coincidió  conmigo en lo terrible del nombre!

Dos semanas después la llamé y le comuniqué la buena noticia, teníamos el presupuesto para realizar el documental, acordamos una nueva cita para definir aspectos de la post-producción y fijamos la fecha del viaje, domingo 11 de septiembre , porque, me advirtió, llegar hasta San Jorge, Vereda de Ituango en los límites con el Departamento de Córdoba, era un asunto de dos días.

La idea del documental era volver sobre los pasos de Laura Patricia , conocer los lugares donde vivió de niña y adolescente y entender las razones de su ingreso a las FARC, también las razones de su desvinculación. Su historia, era sin duda, la misma historia de muchos otros jóvenes que ingresaban  a este grupo o a otro ilegal,  por la presión del entorno, por la falta de oportunidades, por las condiciones familiares, porque en este país donde el campo se abandona a su suerte, es donde se vive la guerra en todas sus manifestaciones y con todas sus consecuencias.
Salimos el domingo a las 8 de la mañana, al medio día estábamos en Ituango, almorzamos sancocho y contratamos tres mototaxis que nos llevaran hasta la punta del viejo inglés, allí nos esperarían las mulas, en las que , en una primera jornada llegaríamos hasta la casa de su padre en la Vereda Santa Ana.

Dos horas después de abordar las mulas avistamos un pesebre, un precioso caseríoincrustado en la montaña, en el que resaltaba la iglesia de color amarillo , era Santa Ana, aún nos faltaba como una hora para llegar hasta donde don Antonio* , su padre y doña Flor * , su segunda esposa, que no era la madre de Laura Patricia.

Unos 10 minutos antes de divisar la casa comenzó a llover copiosamente , Iván se bajó de la mula y grabó el ingreso de Laura  a su casa, doña Flor  salió a recibirla, como recibe la gente del campo, con una amplia sonrisa, con amabilidad, nos dio la bienvenida y nos invitó a entrar a la que es el sueño de casa que tengo, campesina, construida en L, con un amplísimo patio, de inmediato una cantidad de niñas, todas preciosas, nos colaboraron  con el equipaje, los bolsos, nos ayudaban a bajar de los caballos, abrazaron a su hermana media  y nos ofrecieron un exquisito café calientico.

Seguimos grabando y le hice la primera parte de la entrevista a Laura , allí pasamos la noche, la casa era muy cómoda , las duchas de los baños eran con agua como me gusta a mí, caliente, así que me di un baño delicioso. Doña Flor  nos puso los tennis debajo del fogón de leña para que  se secaran para el día siguiente y nos brindó una deliciosa comida, arepa, arroz, huevo revuelto , papitas fritas y más café calientico, la bebida que más me gusta a mí en la vida.

Más tarde llegó don Antonio, un señor muy bien parecido, un campesino echao pa´lante en todo el significado de este popular dicho paisa, emprendedor, trabajador, inteligente y de una gran claridad mental. Nos saludó también como saluda la gente del campo, acogiéndonos, agradeciéndonos a nosotros por la visita y complacido de que estuviéramos allí. Laura le pidió que nos acompañara en el recorrido, inicialmente se mostró reacio, pero, para fortuna de todos,  más tarde accedió. Me tranquilizó mucho saber de su compañía. 

Llovió toda la noche, asunto que me preocupada porque sabía que eso, unido a nuestra inexperiencia mular, hacía más compleja esa larga jornada. Nos levantamos a las 7, doña Flor  nos dio un desayuno trancado, con tajaditas de maduro, que me fascinan, y nos empacó los fiambres, haciendo énfasis en que el que iba en bolsita plástica era para su hijo, que seguro nos lo encontrábamos en el camino, pensé que estaría arriando algún ganado o sacando para Peque, municipio con el que limita Ituango, alguna cosecha.

Salimos en caravana, don Antonio  y yo trenzamos amistad de una, era buen conversador, con esa sabiduría propia que da la experiencia, los sufrimientos, también los gozos, y sobre todo vivir en una zona donde le ha tocado padecer  la presión que siempre ejercen los grupos en conflicto y los escasos ingresos de la institucionalidad.  Tres hijos de don Antonio  hicieron parte de las FARC, dos suyos, del primer matrimonio, es decir hermanos de Laura, y el mayor de su unión con doña Flor , esa situación lo ha puesto en la mira del Ejército colombiano.

Llegamos a otro caserío, La Vega, como una horita después de haber partido de la casa de Don Antonio , empedradito, de casas coloridas, frío, muy frio y me contaron que pertenecía al Municipio de Pequé, allí hice la segunda parte de la entrevista a Laura P.  nos contó sus años de niña allá, viviendo con un familiar, porque su papá quería que fuera a la escuela. Cambiamos las bestias y emprendimos de nuevo el camino, media hora después empezó a llover, sacamos las capas y para sorpresa mía me fui dando cuenta que la ropa se me mojaba, entonces descubrí que la capa estaba ¡Completamente rota!

A medida que avanzábamos el agua arreciaba y la loma también. Siempre he sido friolenta, y las temperaturas bajas me deterioran, proporcionalmente el ánimo. Entré en mutismo, un estado que me invade con alguna frecuencia. Mientras más subíamos , más llovía y más venteaba , yo estaba completamente helada y mi ropa empapada, don Antonio , sabio como era, advirtió mi estado, y comenzó a intentar sacarme de ese abismo cerebral , pero no pudo. Me dijo que antes de coger el páramo del Paramillo, qué estábamos como a media hora, íbamos a pasar por un punto donde el viento hacía un remolino permanente, que era tanto el viento que debía sostenerme bien de la rienda porque podía caer de la mula.

Pasamos por el sitio y me pareció de película de terror, un remolino movía todo a su alrededor y se tragaba las  hojas que desprendía de los árboles, la neblina comenzó a invadirlo todo, “ Ya casi vamos a coronar el páramo” me dijo don Antonio , y el agua seguía castigándome, me sentí miserable, incapaz de controlar ese padecimiento, me dio rabia conmigo misma, el frío era para mí insoportable, me temblaba el mentón, las manos, los labios. Justo en el pico del páramo , don Antonio  tomó una decisión que aún hoy no sé si fue la mejor, dijo “ almorcemos aquí”, yo abrí la boca para protestar pero no me respondieron ni los músculos, ni el cerebro. Todos se bajaron y yo me quedé sobre la mula con la mirada perdida, Laura P.  e Iván hacían chistes y yo no los celebraba , no entendía ni lo que decían.

* nombres ficticios

                                      Septiembre 11 al 15 de 2016

Por: Sandra Jaramillo

El próximo martes la segunda parte de esta travesía por San Jorge…

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