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Eventos en Medellín

Camila…delicada, sutil, tierna… guerrera

Era domingo, estaba entusiasmada con la posibilidad de las entrevistas, me tranquilicé y pensé que si pudiera hablar con Lillyana, mi jefe,  la noticia también la tranquilizaría, pero nada que el Internet funcionaba. Como mi jefe es obsesiva y perfeccionista, imaginaba que estaba preocupada, creyendo que no habría podido hacer nada.

Llegamos puntuales a la cita y Camila estaba leyendo un diccionario de inglés, me dijo que le gustabaestudiar y que ese libro había sido un regalo que un profesor, que había ido desde Inglaterra a dictarles un curso, le había dejado. La conversación fue extensa, me contó la historia de su vida, los motivos de su ingreso a las FARC, la edad que tenía cuando entró, 14 años, los ideales que compartía, el convencimiento que tenía en la lucha por  los intereses del pueblo, y la esperanza que se abría para ella con el proceso de paz. Camila se expresaba bien, con soltura y convencimiento, con seguridad en sí misma, era linda y de maneras delicadas.

Franky se asustó un poco ante la cámara, pero al final se tomó tanta confianza que tuve que pararlo, hablaba sin control, y sin orientación, estaba feliz ante la posibilidad que yo le brindaba de contarle al mundo que ellos, los guerrilleros,  no eran “esos monstruos que mostraban los medios de la oligarquía”. Franky expresó una frase bastante sabia: “ la lucha no cansa, cansa la guerra”, porque según él  la lucha la ejercemos todos a diario, cuando nos comprometemos con una causa , un ideal , una meta, un proyecto de vida.

Pudimos hablar con otros guerrilleros y entrevistarlos, animados por los permisos que les habían dado a Franky y a Camila, Adriana también nos habló y el comandante Víctor Cóndor. Todos estaban con la esperanza certera que Colombia, diría unánime y arrasadoramente : sí a los acuerdos de paz. Todos creían que  los colombianos querían el fin de conflicto con ellos.

Así pude lograr de nuevo paz interior, ya tenía salvado el documental, rogué porque Teleantioquia nos aprobara la propuesta, al día siguiente, lunes, daban los resultados, pero yo sólo  podría enterarme cuando  regresara a La Macarena y tuviera señal para mi celu y pudiera comunicarme con Lillyana, con Daniela, con Marcela, mis compas de oficina, con Fernando, con mi papá y decirle a Samuel, mi chiquito,  que estaba aprendiendo en Argentina a diseñar historietas : Tranqui regresé sana y salva.

La impotencia de un secuestrado

Comencé a sentir, ese domingo en la tarde, un tedio insostenible, experimenté la angustia, desespero e impotencia de un secuestrado, lo que significa la incomunicación y esa sensación de injusticia y de que el mundo se ha olvidado de él. Yo sentí que mis compañeros de trabajo y mi familia ya, seguro, se habían olvidado de mí, ya no les importaba.

El vuelo de La Macarena a Medellín, estaba previsto para el miércoles a las 11 de la mañana, pero le dije a Iván que nos debíamos venir el lunes, para no poner en riesgo el regreso, que estaba pendiente sólo de una entrevista más que habían autorizado para el lunes en la tarde, que la hacía y arrancábamos de una en cualquier carro que entrara al Campamento, él estuvo de acuerdo.

El lunes en la mañana, asistimos  a la rueda de prensa y en el lugar estaban los realizadores independientes con los que habíamos llegado, les dije que cuando se iban y me dijeron: Hoy. “Ay qué bien y en qué”, les pregunté , pero me dijeron que ni idea, entonces les propuse contratar un carro entre los dos, para que nos saliera económico el viaje y me dijeron que listo, que a qué horas, les dije que en la tarde después de una entrevista que tenía a las dos, me dijeron que listo, que los buscara en las camas

Mi entrevistado no pudo salir a las dos, me mando a decir que a las 6 y 30 p.m., y me fue entrando el desespero de “ ¡Ya me quiero ir de aquí!” , a las 6 y 30 pm me parqueé en el lugar previsto para la entrevista, llevamos nuestros morrales listos y el equipo básico, para empacar y de una salir , hablé con un chico de una camioneta y me dijo que sí, cuadré precio con él y le dije que me esperara ahí al frente , donde yo lo viera.

A las siete el entrevistado me mandó a decir que llegaba a las 8, los realizadores independientes se montaron en la camioneta, mi entrevistado llegó a las 8 y 30 pm, con la luz del celular logramos hacer la entrevista, abordamos la camioneta y el conductor nos dijo que tenía que echar gasolina, mi paciencia escaseaba, fuimos a la bomba y no estaba el operario, que se había ido para el concierto, fuimos a buscarlo al concierto y no lo encontramos, nos devolvimos a buscarlo a su casa, y de pronto Iván ve a Sneyder, el que nos había llevado ese viernes anterior, se tiró del carro y le dijo que si nos llevaba a la Macarena, con entusiasmo dijo que sí ¡Casi le doy un beso!

De vuelta al mundo

Llegamos a la Macarena a las 4 de la mañana, buscamos un hotel y le pedí a Sneyder que si nos podía hacer al día siguiente un recorrido por el lugar, necesitábamos grabar imágenes, concertamos para la 1 de la tarde, le dije a Iván que nos viéramos a las 12 para ir a almorzar.

Como a las 10 de la mañana comencé a conectarme con el mundo, llamé a la oficina, pedí más plata y narré en general nuestras aventuras, le solicité  a Daniela que confirmara el vuelo y tranquilicé a Lillyana con el trabajo logrado, me dijo que no habían dado los resultados de Teleantioquia.

Hablé con mi papá, a quien se le quebró la voz cuando lo saludé y me dijo que no apagaría la velita hasta que no lo llamara desde mi apartamento, vi los mensajes que Fernando me puso de Amor y Amistad, el sábado anterior, y sólo ahí caí en cuenta que ese fin de semana había sido Amor y Amistad, se los respondí, me llamó, le puse un mensaje a Samuel y me alegré mucho de saber que el mundo ¡No me había olvidado!

Almorzamos, pollo  con lentejas yo, carne con lentejas Iván, Sneyder nos llevó a Caño Burro y a Caño Piedras y a un lugar donde grabamos y apreciamos en toda su extensión la Serranía de la Macarena. Regresamos al Hotel a las 6 de la tarde, le di plata a Iván para que comiera y yo me compré un Bonyurt. Me puse a ver el noticiero CM& y el sueño me venció, la verdad llevaba más de 8 días sin dormir bien.

Una moridera

De pronto un retorcijón me despertó y corrí al baño, y seguí corriendo, desde esa hora, las 2 de la mañana hasta las 7, más o menos cada 15 minutos. A las siete me bañé y corrí en busca de una farmacia, por fortuna estaba abierta, compré lomotil y también un gatorade y con una “moridera “, regada por todo el cuerpo, organicé mi morral, dejé la puerta de la habitación abierta porque se había ido la luz, entonces el ventilador no funcionaba,  a las 10 pasó Iván, me miró y lo vi completamente verde, le dije que si estaba enfermo como yo y me dijo que sí.

Abordamos el avión que nos llevaba a Bogotá a las 11 y 05 de la mañana, en Bogotá el frío nos aumentó la moridera, tendidos en el piso nos atendieron un par de enfermeros de la cruz roja, a mí me dieron dos pastillas y a Iván una, pues yo tenía vómito y él no. Nos regañaron por estar tomando gatorade y nos obligaron a consumir Pedialyte.

Logramos adelantar el vuelo a Medellín, pero nuestros sucios morrales no llegaron, tomamos un taxi y le entregué mi pasabordo a Iván para que al día siguiente me reclamara también mi equipaje.

Llegué a casa, me hice un café, me bañé, hablé con mi papá y al colgar me sentí perfecta, me organicé el cabello, lo que contribuyó a hacerme sentir mejor, y dormí con gran alegría, pero me desperté a las cinco de la mañana y como era jueves de Pico y placa salí para la oficina a las 6 y 20 a.m. Me maquillé, quería maquillarme mucho y sentir los labios empegotados por el labial, quería usar alguno de mis amados tacones, me encanta usar tacones y ponerme uno, de mis más aún amados vestidos, pantalón no. Me tenían con depresión esos bluyines, camibuzos y zapatos con suela de tractor que llevaba usando 15 días de mi vida y que detesto por su falta de feminidad. ¿Maquillarse? ¿Para qué?, en esas tierras calientes, luego de cinco minutos uno termina con la cara ¡Vuelta un reguero!

Quería tener en frente mi computador, mi cuaderno de pendientes, mi agenda de producción, sentir el aroma de la cafetera de Libiecita, el saludar arrastrao de Lina, la sonrisa de Daniela, la amabilidad de Alejandrito , el sarcasmo de Catalina y las historias de Thomas y Jero contadas una y otra vez por Marcela, todos cómplices de la oficina, compas de trabajo, compiches en tantos y tantos proyectos de TV.

Abrazos para todos

Entendí porque un recién liberado abraza a todo el mundo, literalmente, abracé a Libia, que siempre es muy cariñosa, a Daniela que es de distancias, a Lina que es gay, a Alejo que es muy amable pero bastante protocolario, a Catalina que no le gusta que la toquen, estaban los realizadores de Teleantioquia del programa Conceptos y también los abracé y a Juan David, con quien había peleado antes de irme, por último llegó Lillyana y como ella sí es expresiva, amorosa y sin prevenciones,  nosabrazamos sin distancias , protocolos o sarcasmos , ¡Sandritaaaaa! Me dijo y yo ¡Lillyanaaaa, que alegría verla! Y de verdad experimenté una enorme alegría de verla, a la jefe, la que me regaña, me exige y me felicita, la que me agradece y me estimula , la que me conecta con esta amada profesión y con mi, aún más amado, mundo de la televisión.

Tres días después , el 26 de septiembre,  El Presidente Santos y las FARC firmaron el acuerdo de paz en Cartagena, ese mismo día Teleantioquia nos anunció la aceptación de nuestra propuesta de documental y seis días después, 2 de octubre, una inmensa minoría, le dijo no a los acuerdos de paz.

Les dimos la espalda

Yo,  que no era simpatizante de las FARC, aun desde antes de viajar al Yarí, manifesté en público, es decir en mi ambiente laboral y familiar, mi decisión de votar por el sí, con un único argumento: “ Si 6 mil personas quieren cambiar de vida, yo les doy esa oportunidad “, eso me valió enemistades familiares y laborales, pero no me importó. Ese domingo en la tarde, una sombra de tristeza se me atravesó en el corazón, pensé en Camila, en Franky , en Adriana, ellos confiaban en el país, y ese país que nos les dejó otra alternativa más que ingresar a la guerrilla  a los 13 o 14 años,  para hacer valer sus derechos, volvía a darles la espalda.

Por Sandra Jaramillo.

No deje de seguirnos…la próxima semana tendremos una nueva crónica que refleja por qué los periodistas amamos tanto nuestra profesión, así muchas veces nos acerque al peligro.