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Eventos en Medellín

¡Ahí sí fue Troya!

¡Ahí sí fue Troya!

Los periodistas de medios tradicionales comenzamos a protestarle, qué no entendíamos el sentido de esa rueda de prensa, qué ¿ Por qué no podíamos entrevistar a nadie? Qué ¿ Por qué no podíamos hacer imágenes de los debates de la Conferencia?….Ella estaba entre confundida y angustiada. Se retiró del lugar y nosotros nos quedamos protestando entre nosotros.

Ya mi angustia se convirtió en preocupación y está desencadenó en desesperación. Fuimos a almorzar al restaurante tres estrellas con chefs de gorro blanco y delantales impecables. De sólo imaginar cómo, literalmente, iba a matar el tiempo entre ese momento y el próximo remedo de rueda de prensa, me impidió comer bien.

Le dije a Iván que descansara y yo me puse a leer un resumen que Fernando, mi novio,  me había conseguido de la Revista  Semana y que compilaba los acuerdos de la Habana, se esmeró en hacerse a ella, porque me dijo que necesitaba prepararme bien para ese viaje. Aunque Fernando trabaja en el mundo de la Ingeniería Civil siempre anheló ser periodista, admira lo que hago, así continuamente le recuerde que trabajo para  una empresa pequeña,  escribe supremamente bien, y  su pasado como sindicalista le permitió expresar en diferentes medios sus ideas, que paradójicamente, no son de izquierda. Él, como todos los idealistas, sólo buscaba equidad y bienestar, nunca fue fundamentalista y para mayor exoticidad, admiraba ciertas propuestas del ex presidente Álvaro Uribe. Se alejó de ese mundo cuando se cansó, precisamente, de ver como ciertos sindicalistas cometían los mismos errores  que tanto criticaban, la incoherencia, en todos los órdenes, le causaba escozor.

Por fin fueron las 7 de la noche, nuestros ruegos fueron escuchados, los periodistas que queríamos entrevistas debíamos llenar un formato explicando el objetivo de la misma y si queríamos hacer imágenes de la Conferencia debíamos anotarnos y participar de un sorteo.

Me apresuré a llenar el formato solicitando entrevistas con dos guerrilleros, un hombre y una mujer, y con Timochenko, me inscribí en el sorteo, pero no salí beneficiada, y me dijeron que 24 horas después me daban respuesta sobre mi solicitud de entrevistas, ¡¡¡24 horas!!!!

Como si hiciera 52 años que no iban a un concierto

Esa noche fuimos a grabar el programa cultural, un concierto de un grupo de  rock, en la tarima surrealista con  sonido perfecto e inmensas  pantallas LED. La  guerrillerada, como se autollaman ellos, bailaron sin control, con entusiasmo, coordinados y descoordinados en sus movimientos, eufóricos,  como si hiciera 52 años que no asistían a un concierto, se veían felices.

Al día siguiente, madrugamos, no sé para qué, no quise ir a la rueda de prensa, pero cuando se acabó me inscribí de nuevo en el sorteo y ¡Sorpresa!, resultamos ganadores. Corrí a llamar a Iván y le dije que tenía 15 minutos para organizarse, que íbamos a grabar los debates. Indiana Jones se entusiasmó y corrimos al lugar que nos habían señalado, ahí nos advirtieron que sólo teníamos 10 minutos, no valieron las protestas, entramos y era otra ciudadela, había cabañas alrededor de un auditorio, y allí estaban los duros.

Iván clavó su trípode y comenzó a grabar y yo a disparar mi camarita Sony, de pronto sepercató que justo enfrente de él estaba Santrich, me miró e hizo un ademán de darle un coscorrón  en la cabeza, solté la risa,  pero la contuve. La pelirrojita comenzó a sacarnos, otra vez airada, pero menos grosera, le dije “ Mile van siete minutos y nos prometieron 10”, entonces me sonrió y se fue a sacar los periodistas del costado contrario, me le acerqué a Iván y le dije “ Tiene dos minutos para pasar a la historia “, nos reímos y obedientes abandonamos el recinto.

Para desagraviarme con la pelirrojita, me le acerqué y le dije que muchas gracias, que entendía lo duro de su trabajo, porque así era el nuestro, que a veces nos desesperábamos por no poder hacer lo que los jefes nos pedían, con amabilidad me miró y con dulzura , tengo que decirlo, con mucha dulzura , me dijo, “ pero tú por lo menos no eres grosera, no me aguanto a esa señora “ y me señaló con la mirada un grupo de duros del periodismo nacional, entre los que distinguí a  Salud Hernández “, le sonreí y le dije “ Ay Dio mío” , una expresión que uso con frecuencia y con  marcado acento costeño cuando los cosas suelen complicarse, entonces rompió su compostura y soltó una tremenda risotada, y  escuché un primer   “ Ustedes los paisas son muy graciosos”.

Le dije a Iván que bajáramos hasta el lugar de entrada al campamento, para grabar el letrero que me recordaba el célebre refrán paisa:” Una puerta en media manga” y que decía X CONFERENCIA DE LAS FARC, WELCOME, BIENVENIDOS.

Bajando descubrimos el Campamento, comenzamos a grabar tímidamente y como  nadie nos dijo nada, nos  desplazarnos con entusiasmo por los cambuches, entré a La rancha y saludé con una gran sonrisa, para mi sorpresa los guerrilleros que estaban ahí me contestaron con simpatía  y me preguntaron que si quería limonadita, les dije que “qué delicia” y se apresuraron a ofrecernos a Iván y a mi tremendos recipientes de aluminio con una deliciosa limonada. Se las agradecí con el alma y con el corazón y seguí mi recorrido por ese barrio lleno de cambuches, bien dispuestos y separados unos de otros, me encontré con un grupo de chicos, tres niñas y un niño, mala como soy para calcular edades les puse a todos no más de 23 años.

Lindas orientadoras

Los saludé con entusiasmo, otra vez,  y ellos me correspondieron igual, les pregunté que quiénes eran y me dijeron en coro: orientadores, entonces hice gala de la chispa que a veces dejo entrever y me dirigí a Iván: “Iván que si te querés dejar orientar por unos chicas todas lindas que hay aquí”. A lo que, por fortuna, Iván contestó de la misma manera: “Excelente, de una, ¿para dónde me quieren orientar?” Todos soltaron una carcajada, una de ellas, Adriana, me dijo: “Estos paisas son todos igualitos”. “ Paisas? “Le dije, “¿Y por qué nos reconoces… por el acento?”, y ella con una sonrisa me dijo, lo mismo que ya había oído, pero distinto: “Sí, hablan todo lindo, además son chisparosos, y dicharacheros y todos alegres”. Rompí el hielo me dije, y no supe ni cómo.

Comenzamos entonces a adentrarnos en el campamento con la ayuda de Franky, le dije que si me concedía una entrevista y me dijo que no estaba autorizado, pero que le preguntara lo que quisiera y que quería conocer Medellín, que le parecía una ciudad muy linda, y que también admiraba mucho los paisas, que cuando compartía con compañeros que venían de Antioquia a dictarles cursos o participar de ellos , todo era “ una risa “, y  escuché por tercera vez lo mismo, pero distinto : “Son muy buenos compañeros, son serviciales y solidarios y como tienen una ciudad tan linda, por eso es que viven tan contentos a toda hora”.

Esa percepción de Franky, casi me hace llorar, siempre me he sentido orgullosa de mi ciudad, de mi región, de mi raza, de mi apellido, el más paisa de los paisas, porque cuando se quiere caracterizar o ridiculizar un paisa, siempre se le pone de apellido Jaramillo, pero…¿ Que nos vieran así en otras regiones y más tan remotas y  un guerrillero?…Me puso como a pensar en esos problemas que como ciudad, región, pueblo, raza, sociedad tenemos. Franky no me habló del tema recurrente: Pablo Escobar, ni de la inequidad de los barrios populares en Medellín, ni de la pobreza que afronta el 80% de la población en la ruralidad, ni de la inseguridad, la falta de oportunidades para los jóvenes como él o el desempleo. Sólo me habló de lo que muestra la publicidad institucional.

En el centro del Campamento un río hacia un recodo que se volvía un pozo cristalino, allí se estaban bañando unos periodistas de medios europeos, se me antojó pensar que esta experiencia para ellos era todo un paseo, el calor invitaba a imitarlos, logré entrevistar a uno de ellos, un español que me dijo lo duro que era enfrentar el trabajo de corresponsalía y más de guerra.

Cuando iba oscureciendo le dije a Iván que nos fuéramos, nos despedimos de beso de Franky, Adriana y Camila. Saliendo me encontré a una de las gomelas encargadas de asistir a la pelirrojita, que llevaba entre sus manos todos los permisos que en la mañana habíamos diligenciado. Por no dejar me le acerqué y le pregunté por mi solicitud y salté de la dicha cuando me dijo que había sido aprobada, que al Comandante Timo no, obvio pensé, no somos un medio grande, pero que la chica era Camila y el chico Francky Rojas, que la acompañara que ella iba a hablar con ellos, nos devolvimos y los chicos se alegraron con la noticia, quedamos de vernos al día siguiente a las 8 de la mañana.

Por: Sandra Jaramillo

Lea la tercera y última parte de esta crónica el próximo lunes 11 de diciembre.